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20 junio 2013

La importancia del gateo

Muchos padres no conocen la importancia del gateo para desarrollar correctamente el cerebro. Mediante el gateo los pequeños niños desarrollan la visión, la tactilidad, el habla, el equilibrio, además de otras importantes funciones. Hoy en día la mayoría de los bebés no se arrastran, ni gatean lo suficiente, no se les da la oportunidad de moverse libremente por el suelo, y esto puede causar futuros inconvenientes.
El gateo es el resultado de una evolución en el control del cuerpo. Es un movimiento armónico, simétrico, coordinado que proporciona a la columna un alivio rápido y efectivo desde las primeras jornadas del ejercicio. Los bebés suelen empezar a gatear hacia los ocho a nueve meses, algunos lo hacen alrededor del año, otros a los seis meses, mientras que hay niños que aprenden a caminar sin haber gateado nunca.
Para el bebé esta es una etapa muy importante en su desarrollo evolutivo ya que les ayuda a fortalecer y desarrollar los músculos de sus brazos, piernas, espalda y cuello, así como las articulaciones de todo su cuerpo. Mediante el gateo el bebé desarrolla sus sentidos y desarrolla la autonomía, ya que al abandonar la quietud, el bebé comienza a decidir hacia dónde ir y por dónde moverse, lo cual es fundamental para que pueda ir aprendiendo a tomar sus propias decisiones.

A continuación,  algunos aspectos que pueden darte a conocer sobre la importancia del gateo.
1. El gateo es una de las bases para el desarrollo cerebral y educativo del niño. Gracias al gateo se van creando las rutas de información neurológica entre los dos hemisferios, esto quiere decir, que va a facilitar el paso de información esencial del un hemisferio a otro, permitiendo la maduración de las diferentes funciones cognitivas.
2. Desarrolla el patrón cruzado, es decir, la función neurológica que hace posible el desplazamiento corporal organizado y en equilibrio del cuerpo humano. Esto implica que el brazo derecho va sincronizado con el pie izquierdo y el brazo izquierdo con el pie derecho.
3. Desarrolla el sistema vestibular de suma importancia para activar la emisión de señales de los dos laberintos del oído al cerebelo, el desarrollo de esto permite que el bebé desarrolle su percepción, así el podrá saber a ciencia cierta dónde están todos y cada uno de los puntos de su propio cuerpo, así el cerebro puede ordenar a cada parte particular que actue conforme a las necesidades que se presenten en forma ordenada e independiente.
4.- Otro aspecto que permite desarrollar el gateo es la convergencia visual, el bebé al mirar al suelo para colocar la mano o la rodilla convenientemente, el proceso de convergencia es cuando el bebé enfoca ambos ojos en un punto a la distancia que atrae su interés. Por ejemplo si se dirige a un punto gateando, dirige ambos ojos al infinito; la idea es desarrollar esta convergencia mediante ejercicios que faciliten la acomodación visual. Se sabe por estudios optométricos, el gateo influye bastante en evitar problemas visuales a futuro.
5.- El gateo ayuda al niño a determinar el espacio que le rodea, con lo cual motiva su desarrollo neorológico obteniendo información del ambiente, que le permitirá ejecutar una interacción social.
6.- Ayuda a desarrollar la “dominación hemisférica”, proceso por el cual se incrementan las habilidades de los niños; es de señalar que los hemisferios determinarán el empleo de la parte derecha o izquierda del cuerpo en tal o cual acción que el niño realice.
7.- Mediante el gateo se va desarrollando la coordinación cerebral ojo-mano. Cuando el niño gatea se establece entre ambos una distancia similar a la que más adelante habrá entre ojo y mano a la hora de leer y escribir. Por tanto, el gateo favorece decisivamente la aparición temprana de ambas funciones -leer y escribir- con los beneficios adicionales que ello conlleva intelectualmente.
Por ello es muy importante poder darle la oportunidad a los bebés de gatear libremente, muchas veces no les permitimos realizarlo porque siempre estamos pendientes a que se vayan a ensuciar, o que se pueden hacer daño, o por cuestión de seguridad pensamos que mejor están en el corral, limitando su espacio para la exploración, para que se puedan trasladar por diversos lugares fortaleciendo su autonomía y seguridad.

03 mayo 2013

Descubre al artista que lleva dentro tu hijo

El placer por el arte debe cultivarse desde que nacen, ya que durante sus primeros años de vida asimilan con mayor facilidad cualquier tipo de conocimiento. “Los niños por lo general tienen un gran potencial de creatividad, se trata de respetar sus tiempos de aprendizaje y darles libertad”.
Detente en el siguiente vídeo. Resulta bastante ilustrativo al respecto y nos da una clara respuesta a: 
¿Qué ocurre si das tiempo a un niño para realizar una acción?

10 ideas para acompañar a tu hijo en su creatividad:

 1. No le digas qué dibujar o pintar, déjalo que eche a volar su imaginación. Anímale a tomar sus propias decisiones. Lo que ellos aprenden y descubren por sí mismos durante el proceso creativo es lo más importante. La independencia y el control son componentes importantes en el proceso creativo.
2. No “arregles” sus dibujos. Los niños ven el mundo de forma diferente. Lo importante es que dé rienda suelta a su creatividad y que le preguntes qué está dibujando para que él identifique sus creaciones.
3. Busca actividades artísticas que estén a su nivel. Que encuentre en ellas placer y jamás frustración. Apúntale a un taller de arte,  por ejemplo.
4. Ofrécele gran variedad de materiales y de experiencias creativas: trazar, pintar, esculpir, acudir a museos, trabajar con arcilla, etc. La plastilina es una gran opción ya que a partir de ella los niños empezarán a moldear sus propias figuras.
5. Exhibe “las obras de arte” de tu hijo en casa. Muéstraselas a las visitas que llegan a la casa, sobre todo si tu niño está cerca y los puede escuchar elogiando sus trabajos.
6. Incentiva su curiosidad. Entre los 3 y 10 años se les puede formular preguntas como: “¿Qué pasaría si las personas volaran?”, “¿en qué se parecen un gato y un elefante?”. Obviamente, no existen respuestas buenas o malas, lo que importa es que se les permita expresar o lanzar muchas ideas a partir de un tema, que utilicen su imaginación y encuentren múltiples respuestas a una pregunta.
7. Deja que se equivoque. El miedo a fallar es un temor aprendido que los niños pequeños ni tienen. Ellos están dispuestos a realizar muchas preguntas y hallar respuestas que no necesariamente son las correctas. Lo importante es permitir que cometan errores, sólo así se constituirán nuevos aprendizajes.
8. Inventad historias juntos. Busca dos palabras que no guarden relación aparente (por ejemplo, bruja y economía), y cread entre los dos un cuento en el que aparezcan ambas. Además de pasar un buen rato, se incentiva la capacidad de comprensión, abstracción y expresión verbal.
9. Descubre sus intereses. Si, por ejemplo, le gustan los animales, puedes proponerle pintar un zoo o realizar un collage con fotos de animales que encontréis en las revistas… Sea cual sea la actividad que vayáis a realizar, enfócala hacia algo que a tu hijo le guste.
10. Realiza actividades con tus hijos. Así lo aconseja Isabel Moltó, “si los padres dedican un tiempo a realizar actividades con ellos se suma el placer de dibujar o pintar con el rato que están juntos. A veces no todos los padres tienen ni el tiempo ni la paciencia de dibujar un elefante verde volador ni tampoco espacios donde pintar con pinceles pero sí se pueden hacer un montón de cosas con ellos en casa”.

Isabel Moltó, diseñadora de joyas, crea un lugar que invita a soñar y expresarse artísticamente. La idea surgió porque en Madrid se pueden encontrar talleres dentro del programa expositivo de los museos pero no suelen tener continuidad, lo cual se queda en algo anecdótico para el niño. Cuando Isabel tuvo a sus hijos echaba en falta talleres donde pudieran ir todo el año y realizar diferentes actividades y desarrolló su propia iniciativa.

Más info: Parte de este texto está extraído del artículo de todopapás  Fuente: Antonio Machón. Isabel Moltó, talleres en Cabinet  Redacción: Irene García

25 abril 2013

Acompaña a tu hijo a cambiar la emoción y cambiarás su conducta.


¿Cómo ser padres emocionalmente sanos?

- Dando amor incondicionalmente. Amar a tu hijo por lo que es. Aceptar a tu hijo tal cual es en realidad y no cómo hubieras querido que fuera. 

- Haz que en casa cada uno de tus hijos sienta que tiene éxito. Asegúrate que la autoestima de cada uno se mantenga elevada.
- Pon una nota de humor y diversión en la vida de tu hijo. Permítele algún placer que surja espontáneamente. Acepta ideas ocurrentes y divertidas que tenga de vez en cuando, aunque rompan la rutina diaria. Dale una sorpresa de vez en cuando sin planificarla…

- Respira profundamente, cuenta hasta 10 y recuerda que cuando hay una conducta no deseada detrás hay un niño emocionalmente inadaptado, que se siente poco querido, contrariado, frustrado… y como consecuencia empieza a comportarse mal.

Si ya has probado y no te da resultado contar hasta 10 para calmar los nervios ante una conducta no deseada de tu hijo te sugerimos que practiques el modelo de EL CARACOL PACIFICADOR para volver a recuperar la calma.



El  caracol  
GUERRERO


 












El caracol PACIFICADOR
                                       









La conducta de tu hijo/a es el resultado de sus emociones. Prueba a observar su estado emocional. ¿Qué ha pasado para que se produzca esta conducta no deseable? Si consigues cambiar la emoción del niño/a, entonces, cambiarás su conducta. El niño es tan variable como su estado de ánimo. Y está muy agradecido cuando se da cuenta que hay alguien a quien le interesan sus problemas, que le comprende y le guía en la resolución del conflicto.



Más info: E. FODOR y M. MORÁN (2008). Todo un mundo de sorpresas. Educar jugando. El niño de 2 a 5 años. Pirámide.
 

19 abril 2013

¿Cómo ayudar a gestionar las emociones de nuestros hijos y también las nuestras propias?



Si alguien se acercara a ti y te dijera de golpe y sin preámbulo: ¿Qué nota te pondrías en tu labor de ser mamá o papá 24h al día? ¿Cómo reaccionarías? ¿Sabrías ponerte nota? ¿Qué nota? ¿Sería una buena invitación a pararte y reflexionar en si tienes todos los requisitos que deseas? ¿Crees  que  te gustaría tener más recursos para atender las necesidades de tu hijo/a y acompañarle a gestionar sus emociones con suficiente empatía?
Te presentamos unas situaciones hipotéticas:
- Tu hijo de dos años tiene una rabieta en una tienda. - Tu hijo de cuatro se niega a vestirse.  - Tu hijo de quinto curso está de suplente en el banquillo, enfurruñado, en lugar de jugar en el campo.
¿Cómo  te sentirías? ¿Cómo actuarías? ¿Te generaría malestar? ¿Sabrías resolver la situación con neutralidad y naturalidad? 

Hoy te ofrecemos una herramienta muy valiosa a través del libro EL CEREBRO DEL NIÑO: 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo.

Este libro nos constata que los niños no conspiran para que la vida de sus padres sea un desafío continuo, ni que su actitud sea premeditada y manipuladora, ni que nos tomen el pelo… No, lo que pasa es que su cerebro en desarrollo lleva la voz cantante y no siempre es sencillo interpretarlo.
Los autores de este libro innovador y práctico, el neuropsiquiatra Daniel J. Siegel   y la experta en educación infantil Tina Payne Bryson  desmitifican las crisis y los conflictos, explicando los nuevos conocimientos científicos sobre cómo está constituido el cerebro infantil y cómo se desarrolla.  Aplicando estos descubrimientos al día a día, es posible convertir conflictos, discusiones o miedos en una oportunidad para integrar el cerebro del niño (que en defintiva funcione con un "cerebro pleno") y ayudarlo a ser una persona responsable, afectuosa y feliz. 
En EL CEREBRO DEL NIÑO papás y mamás tenéis a vuestro alcance pautas claras para entender y manejar los distintos conflictos propios de los niños en función de cada edad, así como herramientas para resolverlas y ayudar a la familia a progresar. Teniendo tales conocimientos  y poniéndolos en práctica diariamente sentiréis con mayor frecuencia “sobrevivir eficazmente” al gran reto de educar y de ser padres. ¡Probadlo!