03 mayo 2013

Descubre al artista que lleva dentro tu hijo

El placer por el arte debe cultivarse desde que nacen, ya que durante sus primeros años de vida asimilan con mayor facilidad cualquier tipo de conocimiento. “Los niños por lo general tienen un gran potencial de creatividad, se trata de respetar sus tiempos de aprendizaje y darles libertad”.
Detente en el siguiente vídeo. Resulta bastante ilustrativo al respecto y nos da una clara respuesta a: 
¿Qué ocurre si das tiempo a un niño para realizar una acción?

10 ideas para acompañar a tu hijo en su creatividad:

 1. No le digas qué dibujar o pintar, déjalo que eche a volar su imaginación. Anímale a tomar sus propias decisiones. Lo que ellos aprenden y descubren por sí mismos durante el proceso creativo es lo más importante. La independencia y el control son componentes importantes en el proceso creativo.
2. No “arregles” sus dibujos. Los niños ven el mundo de forma diferente. Lo importante es que dé rienda suelta a su creatividad y que le preguntes qué está dibujando para que él identifique sus creaciones.
3. Busca actividades artísticas que estén a su nivel. Que encuentre en ellas placer y jamás frustración. Apúntale a un taller de arte,  por ejemplo.
4. Ofrécele gran variedad de materiales y de experiencias creativas: trazar, pintar, esculpir, acudir a museos, trabajar con arcilla, etc. La plastilina es una gran opción ya que a partir de ella los niños empezarán a moldear sus propias figuras.
5. Exhibe “las obras de arte” de tu hijo en casa. Muéstraselas a las visitas que llegan a la casa, sobre todo si tu niño está cerca y los puede escuchar elogiando sus trabajos.
6. Incentiva su curiosidad. Entre los 3 y 10 años se les puede formular preguntas como: “¿Qué pasaría si las personas volaran?”, “¿en qué se parecen un gato y un elefante?”. Obviamente, no existen respuestas buenas o malas, lo que importa es que se les permita expresar o lanzar muchas ideas a partir de un tema, que utilicen su imaginación y encuentren múltiples respuestas a una pregunta.
7. Deja que se equivoque. El miedo a fallar es un temor aprendido que los niños pequeños ni tienen. Ellos están dispuestos a realizar muchas preguntas y hallar respuestas que no necesariamente son las correctas. Lo importante es permitir que cometan errores, sólo así se constituirán nuevos aprendizajes.
8. Inventad historias juntos. Busca dos palabras que no guarden relación aparente (por ejemplo, bruja y economía), y cread entre los dos un cuento en el que aparezcan ambas. Además de pasar un buen rato, se incentiva la capacidad de comprensión, abstracción y expresión verbal.
9. Descubre sus intereses. Si, por ejemplo, le gustan los animales, puedes proponerle pintar un zoo o realizar un collage con fotos de animales que encontréis en las revistas… Sea cual sea la actividad que vayáis a realizar, enfócala hacia algo que a tu hijo le guste.
10. Realiza actividades con tus hijos. Así lo aconseja Isabel Moltó, “si los padres dedican un tiempo a realizar actividades con ellos se suma el placer de dibujar o pintar con el rato que están juntos. A veces no todos los padres tienen ni el tiempo ni la paciencia de dibujar un elefante verde volador ni tampoco espacios donde pintar con pinceles pero sí se pueden hacer un montón de cosas con ellos en casa”.

Isabel Moltó, diseñadora de joyas, crea un lugar que invita a soñar y expresarse artísticamente. La idea surgió porque en Madrid se pueden encontrar talleres dentro del programa expositivo de los museos pero no suelen tener continuidad, lo cual se queda en algo anecdótico para el niño. Cuando Isabel tuvo a sus hijos echaba en falta talleres donde pudieran ir todo el año y realizar diferentes actividades y desarrolló su propia iniciativa.

Más info: Parte de este texto está extraído del artículo de todopapás  Fuente: Antonio Machón. Isabel Moltó, talleres en Cabinet  Redacción: Irene García

25 abril 2013

Acompaña a tu hijo a cambiar la emoción y cambiarás su conducta.


¿Cómo ser padres emocionalmente sanos?

- Dando amor incondicionalmente. Amar a tu hijo por lo que es. Aceptar a tu hijo tal cual es en realidad y no cómo hubieras querido que fuera. 

- Haz que en casa cada uno de tus hijos sienta que tiene éxito. Asegúrate que la autoestima de cada uno se mantenga elevada.
- Pon una nota de humor y diversión en la vida de tu hijo. Permítele algún placer que surja espontáneamente. Acepta ideas ocurrentes y divertidas que tenga de vez en cuando, aunque rompan la rutina diaria. Dale una sorpresa de vez en cuando sin planificarla…

- Respira profundamente, cuenta hasta 10 y recuerda que cuando hay una conducta no deseada detrás hay un niño emocionalmente inadaptado, que se siente poco querido, contrariado, frustrado… y como consecuencia empieza a comportarse mal.

Si ya has probado y no te da resultado contar hasta 10 para calmar los nervios ante una conducta no deseada de tu hijo te sugerimos que practiques el modelo de EL CARACOL PACIFICADOR para volver a recuperar la calma.



El  caracol  
GUERRERO


 












El caracol PACIFICADOR
                                       









La conducta de tu hijo/a es el resultado de sus emociones. Prueba a observar su estado emocional. ¿Qué ha pasado para que se produzca esta conducta no deseable? Si consigues cambiar la emoción del niño/a, entonces, cambiarás su conducta. El niño es tan variable como su estado de ánimo. Y está muy agradecido cuando se da cuenta que hay alguien a quien le interesan sus problemas, que le comprende y le guía en la resolución del conflicto.



Más info: E. FODOR y M. MORÁN (2008). Todo un mundo de sorpresas. Educar jugando. El niño de 2 a 5 años. Pirámide.
 

19 abril 2013

¿Cómo ayudar a gestionar las emociones de nuestros hijos y también las nuestras propias?



Si alguien se acercara a ti y te dijera de golpe y sin preámbulo: ¿Qué nota te pondrías en tu labor de ser mamá o papá 24h al día? ¿Cómo reaccionarías? ¿Sabrías ponerte nota? ¿Qué nota? ¿Sería una buena invitación a pararte y reflexionar en si tienes todos los requisitos que deseas? ¿Crees  que  te gustaría tener más recursos para atender las necesidades de tu hijo/a y acompañarle a gestionar sus emociones con suficiente empatía?
Te presentamos unas situaciones hipotéticas:
- Tu hijo de dos años tiene una rabieta en una tienda. - Tu hijo de cuatro se niega a vestirse.  - Tu hijo de quinto curso está de suplente en el banquillo, enfurruñado, en lugar de jugar en el campo.
¿Cómo  te sentirías? ¿Cómo actuarías? ¿Te generaría malestar? ¿Sabrías resolver la situación con neutralidad y naturalidad? 

Hoy te ofrecemos una herramienta muy valiosa a través del libro EL CEREBRO DEL NIÑO: 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo.

Este libro nos constata que los niños no conspiran para que la vida de sus padres sea un desafío continuo, ni que su actitud sea premeditada y manipuladora, ni que nos tomen el pelo… No, lo que pasa es que su cerebro en desarrollo lleva la voz cantante y no siempre es sencillo interpretarlo.
Los autores de este libro innovador y práctico, el neuropsiquiatra Daniel J. Siegel   y la experta en educación infantil Tina Payne Bryson  desmitifican las crisis y los conflictos, explicando los nuevos conocimientos científicos sobre cómo está constituido el cerebro infantil y cómo se desarrolla.  Aplicando estos descubrimientos al día a día, es posible convertir conflictos, discusiones o miedos en una oportunidad para integrar el cerebro del niño (que en defintiva funcione con un "cerebro pleno") y ayudarlo a ser una persona responsable, afectuosa y feliz. 
En EL CEREBRO DEL NIÑO papás y mamás tenéis a vuestro alcance pautas claras para entender y manejar los distintos conflictos propios de los niños en función de cada edad, así como herramientas para resolverlas y ayudar a la familia a progresar. Teniendo tales conocimientos  y poniéndolos en práctica diariamente sentiréis con mayor frecuencia “sobrevivir eficazmente” al gran reto de educar y de ser padres. ¡Probadlo!

12 abril 2013

Abril, mes de libros y lectura para los más pequeños

En esta ocasión os informamos que desde creixambtraça participamos en el 1er Encuentro para Acercar los Libros a los Bebés. Una iniciativa de tres mamás emprendedoras que a través de sus empresas (Babytribu, Thaybaby y Tulabooks), comparten una misma ilusión: fomentar el valor de  la lectura en los más pequeños.

Durante dos semanas, desde el 16 hasta el 30 de abril 2013, se organizan eventos en varios puntos de Barcelona y otras ciudades de España para que las familias lleven a sus bebés (0-3 años) a escuchar cuentos y experimentar con los libros.  Podéis consultar toda la programación aquí. 


Aprovechamos, también para ofreceros hoy una delicada y emotiva lectura sobre la necesidad y experiencia gratificante que puede ser contar cuentos y leer en voz alta a nuestros hijos desde el inicio de la vida. Deseamos que toque y despierte vuestra fibra lectora y sobre todo se ponga en acción a través de vuestros corazones amorosos, maternales y paternales.

INSTRUCCIONES PARA ENSEÑAR A UN NIÑO A LEER
por
Conviene empezar cuanto antes, a ser posible en la habitación misma de la clínica de maternidad, ya que es aconsejable que el futuro lector esté desde que nace rodeado de palabras. No importa que, en esos primeros momentos, no las pueda entender, con tal de que formen parte de ese mundo de onomatopeyas, exclamaciones y susurros que le une a su madre y que tiene que ver con la dicha. Poco a poco irá descubriendo que las palabras, como el canto de los pájaros o las llamadas del celo de los animales, no son sólo manifestación de existencia sino que nos permiten relacionarnos con lo ausente. Así, muy pronto, si su madre no está a su lado echará mano de ellas para recuperarla en su pensamiento, o si vive en un pueblo rodeado de montañas les pedirá que le digan cómo es el mundo que le aguarda más allá de esas montañas y del que no sabe nada.

Palabras del día y de la noche

Por eso los adultos deben contarle cuentos, y sobre todo, leérselos. Es importante que el futuro lector aprenda a relacionar desde el principio el mundo de la oralidad y el de la escritura. Que descubra que la escritura es la memoria de las palabras, y que los libros son algo así como esas despensas donde se guarda todo cuanto de gustoso e indefinible hay a nuestro alrededor, ese lugar donde uno puede acudir por las noches, mientras todos duermen, a tomar lo que necesita. A estas alturas habrá hecho un descubrimiento esencial, que existen palabras del día y palabras de la noche. Las palabras del día tienen que ver con lo que somos, con nuestra razón, nuestras obligaciones y nuestra respetabilidad; las de la noche con la intimidad, con el mundo de nuestros deseos y nuestros sueños. Y ése es un mundo que necesariamente se relaciona con el secreto. Por eso, el adulto no debe hablar demasiado al niño de los libros, ni abrumarle con consejos acerca de lo importante que es leer, porque entonces éste desconfiará. La madre que guarda en la despensa los dulces que acaba de preparar, no lo proclama a los cuatro vientos, y así los vuelve más codiciables. Las palabras de la literatura tienen que ver con ese silencio, con lo que se guarda y tal vez hay que robar, nunca con lo que nos ofrecen a gritos, y mucho menos a la luz del día, donde todos puedan vernos. El futuro lector, en suma, debe ver libros a su alrededor, saber que están ahí y que puede leerlos, pero nunca sentir que es eso lo que todos esperan que haga. Sería aconsejable, si me apuran, que los padres no los tuvieran demasiado a la vista, sino que los guardaran dentro de grandes armarios, que a ser posible mantendrían cerrados con llave. Aunque de vez en cuando se olvidarían esa llave, o de cerrar esos armarios, dándole al niño la opción de llevarse los libros cuando nadie les viera. Pero lo más importante es que el niño vea a sus padres leer. Discretamente, sin ostentación, pero de una forma arrebatada y absurda. El rubor en las mejillas de una madre, mientras permanece absorta en el libro que tiene delante, es la mejor iniciación que ésta puede ofrecer a su niño al mundo de la lectura.

Jardín secreto

Pero los libros son como aquel jardín secreto del que hablará F. H. Burnett en su célebre novela homónima: No basta con saber que están ahí, sino que hay que encontrar la puerta que nos permite entrar en su interior. Y la llave que abre esa puerta nos tiene que ser entregada azarosamente por alguien. En la novela de F.H. Burnett es un petirrojo quien lo hace, y gracias a ello la niña puede visitar el jardín escondido. El que ese petirrojo tarde en presentarse no quiere decir que no vaya a hacerlo nunca, pero incluso si así fuera tampoco se alarme demasiado, ni por supuesto llegue a pensar que su hijito es un caso perdido. Piense que la lectura no siempre nos hace más sabios, ni más inteligentes, ni siquiera más buenos o compasivos, y que bien pudiera ser que ese niño que adora fuera como los bosquimanos, que tampoco leyeron una sola línea y eso no les impidió concebir algunos de los cuentos más hermosos que se han escuchado jamás. No olvide, en definitiva, que el cuento más necesario, y por el que seremos juzgados, es el que contamos sin darnos cuenta con nuestra vida.


+ info: Artículo publicado el 17 de abril de 2003 por el suplemento Blanco y Negro Cultural del diario ABC. 
Con este texto Gustavo Martín Garzo ganó el IV Premio periodístico sobre lectura de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez (Salamanca)